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La policía de Tierra del Fuego realizaría una pericia determinante para el crimen de Villa Gesell

Por el crímen de Fernando Báez Sosa quedaron 10 detenidos, todos amigos y jugadores de rugby oriundos de Zárate. Dos de ellos están procesados como coautores del hecho, mientras que los demás están acusados de partícipes necesarios. Fernando murió producto de los golpes que recibió en todo el cuerpo, especialmente en la cabeza. Y aunque los investigadores hayan cerrado el círculo primario de responsabilidad en dos de los atacantes, el análisis forense puede ir aún más allá y llegar al asesino.

 

Y para llegar hay un camino, que lo puede surcar una huella de una zapatilla que se halló en el cuerpo de la víctima. Esa marca se va a cotejar con los diseños de todos los calzados secuestrados en la casa donde fueron detenidos los rugbiers: un total de 19 pares.

 

La técnica pericial se llama scopometría y su descripción es bien clara: Estudio de autenticidad comparativo no invasivo. Se basa en la aplicación sistemática de técnicas físicas, para evaluar las características presentes en un ejemplar indubitado (original) y observar su existencia en la misma calidad en el ejemplar cuestionado. Puede ser aplicado sobre cualquier clase de objetos que hayan sido manufacturados en serie, siempre que se cuente con un ejemplar original para realizar el cotejo. Posibles elementos a analizar: papel-moneda, CDs, DVDs, prendas de vestir, calzado, tarjetas de crédito y débito, sellos, precintos, libros, etc.

 

Sucede que la Policía Científica de Tierra del Fuego cuenta con el único registro de pisadas de la Argentina, con una base de datos de más de 10.000 suelas de calzado.

 

«Tenemos una base de datos de alrededor de 10.000 modelos de calzado. Todas, en material fotográfico. Nos mandan las imágenes que se obtienen en las escenas del crimen. A partir de eso las calificamos en función de las figuras geométricas que conforman el diseño de la pisada. Luego se analiza la suela del calzado y cotejamos en nuestra base de datos», contó a medios fueguinos el comisario inspector Oscar Alfredo Barrios Kogan, ex integrante de la Policía Científica y actual subjefe de la Policía de Tierra del Fuego.

 

El Banco de Huellas de Pisadas es el único que funciona en el país. «Se empezó a armar esta base de datos en 2004. Se fue conformando porque en nuestra región no obteníamos éxitos con el levantamiento de huellas papilares (dactilares). Aquí, por tener un clima subpolar ártico, andar con las manos enguantadas es natural. Así que, en cierta manera, esos resultados infructuosos nos llevaron a tener que valernos de alternativas, y fue entonces cuando buscamos seguir e identificar los rastros de pisadas. La base de datos la nutrimos de varias formas. Por un lado, a cada sospechoso arrestado se le toman fotografías de su calzado; también vamos a los comercios para conseguir imágenes de las suelas de los modelos nuevos, algo que también buscamos en Internet», agregó Barrios Kogan.

 

Antecedentes en los que utilizado el banco de huellas de Tierra del Fuego

 

Un año atrás, exactamente, un crimen también sacudió la temporada de verano. La víctima fue el empresario Abel Leonardo Espósito (51), asesinado en su casa de Bernal. El levantamiento de huellas de calzado fue clave y el resultado del análisis permitió aclarar buena parte del caso. Dos diseños recolectados en la escena del crimen (Adidas Ultra Boost Ungest y unas Nike Air Pegasus 27) coincidieron con los encontrados en los calzados secuestrados en los domicilios de los tres detenidos. El peritaje se hizo en Tierra del Fuego.

 

Otro de los casos  trascendentales tuvo su génesis en la sociedad misionera en mayo de 2010. Ramona Mercedes Giménez Gauto (37) era una reconocida empresaria del rubro panadero, una actividad que en su momento la había asociado a su ex pareja, José Alberto de Jesús. El mismo hombre que le abrió la puerta del departamento que la mujer tenía en el centro de la ciudad a la policía, tras el macabro hallazgo que habían presenciado sus hijos.

Ramona había sido asesinada, brutalmente golpeada. Todo era desolación y llanto. Todos creían que había sido durante un intento de asalto, hasta que las pericias comenzaron a dar resultado. Primero, determinaron que el asesino era alguien de confianza de la panadera. Luego, llegó la prueba clave: la huella de una zapatilla. Uno de los policías observó el detalle y tras hacer el análisis de scopometría se comprobó que una de las marcas en el rostro de la mujer coincidía con el diseño de la suela del calzado de De Jesús. Esas Diportto talle 41 que llevaba el asesino habían sido un regalo de su víctima.

 

El 17 de abril del 2015, el Tribunal Penal 2 de Posadas condenó a De Jesús a la pena de prisión perpetua por el homicidio calificado por el vínculo.

 

Algo similar puede ocurrir en el caso que este verano 2020 tiene en vilo a la sociedad argentina.

 

Otro caso del que participó esta división científica de la Policía de Tierra del Fuego Ese fue el del «Asesino serial de Junín», cuando en 2015 un tribunal condenó a a Rubén Recalde a prisión perpetua por un doble homicidio en esa ciudad.

 

«Luego de identificar el modelo podemos individualizarlo, porque gracias a la técnica de scopometría analizamos, por ejemplo, si una suela tiene algo clavado o si está gastada de cierta forma por el uso, situación que se aclara en el informe que se envía a la Justicia. Todas esas pistas quedan representadas en la pisada. La suela es un sello, cuando caminás, sellás el piso», cerró Barrios Kogan.

 

Fuente: Clarín

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