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La gestión de Gustavo Melella en Río Grande fue una farsa

El 14 de diciembre de 2011, Gustavo Melella juró como intendente de Río Grande ante un nuevo Concejo Deliberante presidido por Miriam Boyadjian, quien tomó el juramento al que había sido secretario de la Producción del Municipio durante la gestión del Ingeniero Jorge Martín.

Nada menos que ocho años estuvo Melella al frente de la ciudad, llegando de la mano de la Unión Cívica Radical. Con el paso del tiempo y con el alejamiento de su mentor Jorge Martín, Melella tuvo que buscar nuevos destinos. Así fue que en 2015, con cuatro años sin muchos sobresaltos, se alió con el peronismo fueguino y fue reelecto en la ciudad.

Desde el primer momento de su segundo mandato la mirada estuvo puesta, sin dudas, en las elecciones del 2019. Tras ocho años de Melella y 12 de su antecesor Jorge Martín (a quien acompañó muchos años en la gestión), la ciudad presenta dificultades en la prestación de servicios básicos.

El reflejo de ello es la puesta en escena que se llevó a cabo en distintos puntos de Río Grande, donde se «cercaron» con chapas diversos predios desocupados y se instalaron carteles de obras por parte del Municipio. La acción fue netamente electoral.

Obras interminables

La aspiración por retener la intendencia y seguir cubriendo baches con tierra sin que fueran expuestos fue tal que debieron, una vez más, mentirle a la gente.

Desde 2014 en el Municipio de Río Grande se promete la culminación de un natatorio «único» con una pileta olímpica traída desde Italia. Al momento del anuncio, Melella indicó que la obra costaría $54 millones de pesos. Sin embargo, al día de hoy se necesitarán más de $100 millones de pesos para la culminación de la obra.

La interminable obra del natatorio municipal iniciada en 2014

De cara a la campaña del 2019 también se instalaron carteles de obra en esos predios vacíos, la mayoría sobre el sector del Barrio Chacra II y Mutual de Río Grande. La mayoría de ellos tenía un plazo de culminación de 180 días (cuando finalizaba el mandato de Melella en la ciudad). La mayoría de ellas sigue con los mismos carteles, no se cumplió en plazo y los predios siguen vacíos. Melella, una vez más, mintió.

La presunta obra de un playón deportivo sobre calle Pellegrini y Cambaceres
Obra del playón de Anadón y Arturo Illia

El bacheo en Río Grande y las eternas inundaciones

Otra de las circunstancias penosas de la gestión de Gustavo Melella fue el tratamiento a los baches que se generaban por la paupérrima pavimentación de las calles de la ciudad.

Desde Tdf al Día mostramos en reiteradas oportunidades lo que muchos callaron durante años y retratamos lo que los vecinos padecieron durante años. Denominada «lo tapamos con tierra», desde este medio indicamos distintos puntos de la ciudad en donde, vergonzosamente, se realizaban tareas de bacheo con tierra.

Este tipo de circunstancias demuestran lo que fue siempre la gestión de Melella, desde donde las respuestas nunca tuvieron un resultado efectivo ni planificación a largo plazo. Es así que al día de hoy los riograndenses continúan padeciendo la desidia de un Estado Municipal que no intervino con la seriedad que los vecinos merecían.

«Lo tapamos con tierra», uno de los informes de Tdf al Día que reflejó una situación vergonzosa de la gestión de Melella en el Municipio de Río Grande

Dinero tirado a la basura

Durante las últimas semanas, la actual gestión del Municipio de Río Grande ha demostrado algo que muchos saben y pocos dicen: los arreglos de Melella generaron mayor malestar que los desperfectos propios en el uso de las cosas en la ciudad.

Así, por ejemplo, en Avenida Belgrano, sobre el exterior del ex hotel Los Yaganes, se procedió a levantar el pavimento que se encontraba allí y, para sorpresa de todos, lo que se había por debajo se encontraba en mejores condiciones.

El pavimento que se encontraba debajo de los arreglos efectuados por la gestión anterior estaba en mejores condiciones

La lista es interminable y las deficiencias se viven diariamente en una ciudad que necesitará años de gestiones comprometidas para poder paliar las malas determinaciones de Melella y su equipo de gestión que no hizo más que favorecer a los propios.

Claro está que, fiel a su estilo, Melella siempre ha sabido implantar cortinas de humo a la población para poder mantener la farsa que llevó a cabo en Río Grande.

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